Esta masía catalana del siglo XIX, restaurada en 1985, se sitúa sobre una finca de más de 7 hectáreas de terreno con campos y masa forestal. La vivienda cuenta con aproximadamente 1.000 m² construidos y conserva elementos arquitectónicos originales como muros de piedra, vigas de madera vistas y volúmenes tradicionales bien definidos. Su configuración permite un uso cómodo tanto como residencia privada como para alojamiento turístico, ya que dispone de licencia turística vigente con capacidad para hasta 17 personas.
El espacio exterior se articula de forma natural alrededor de la vivienda, con amplias zonas verdes y vistas abiertas al entorno rural. Un porche cubierto con zona de barbacoa conecta directamente con la casa y se orienta hacia la piscina, de unos 40 m², situada a pocos metros. La extensión del terreno aporta privacidad y una sensación de amplitud constante, con diferentes rincones para disfrutar del exterior de forma tranquila.
El acceso principal conduce a un recibidor amplio con techo de vigas de madera, que organiza la circulación hacia las estancias principales. En esta planta se encuentra un salón comedor de grandes dimensiones con chimenea y una cocina completamente equipada, con zona de comedor, despensa y una segunda chimenea. Desde la cocina se accede directamente al porche exterior, reforzando la relación entre interior y exterior. La primera planta alberga la zona de noche, compuesta por siete dormitorios dobles y un baño completo, distribuidos de forma sencilla y práctica.
Como parte del conjunto, la propiedad incluye un apartamento independiente con entrada propia. Este espacio dispone de salón comedor con cocina integrada, un dormitorio doble y un baño completo, lo que permite un uso autónomo para invitados o personal, o bien ampliar la capacidad de alojamiento total de la masía. La finca cuenta además con aparcamiento exterior cubierto para cinco vehículos y espacio adicional al aire libre.
La masía se encuentra en las inmediaciones de Llagostera, en una zona especialmente valorada por su entorno natural y su tranquilidad. Girona está a unos 20 minutos en coche, mientras que playas como Sant Feliu de Guíxols, Platja d’Aro o S’Agaró se alcanzan en unos 15 minutos. El entorno es adecuado para actividades al aire libre como ciclismo, golf o paseos a caballo, combinando vida rural y proximidad a servicios.
Una propiedad con historia, terreno y licencia turística, pensada para disfrutarla con calma y versatilidad, en uno de los entornos rurales mejor conectados de la Costa Brava.