Esta casa de pueblo para estrenar se desarrolla en cuatro niveles sobre una parcela de 155 m² y ofrece 271 m² interiores totales, incluido el garaje. La rehabilitación reciente ha conservado elementos originales como muros de piedra, bóvedas catalanas y vigas vistas, combinándolos con una distribución clara y práctica. La vivienda dispone de cinco dormitorios y tres baños completos, con estancias bien diferenciadas y pensadas para un uso cómodo tanto en estancias cortas como prolongadas.
Los espacios exteriores, con un total de 97 m², son uno de los elementos más singulares de la vivienda y se organizan mediante patios y terrazas en distintos niveles. En la planta baja, un patio interior alberga una piscina privada que aporta privacidad y un espacio fresco en los meses de verano. En las plantas superiores, las terrazas y el solárium en cubierta disfrutan de buena exposición solar y vistas abiertas hacia el paisaje del Empordà, ampliando las zonas de estar al exterior.
La planta de acceso acoge el recibidor abovedado, un dormitorio, un baño con ducha, el garaje y la sala de máquinas, con conexión directa al patio y la piscina. En la primera planta se encuentra la zona principal de día, con un salón con chimenea y una cocina-comedor abierta, además de un dormitorio y un baño. Las plantas superiores reúnen un segundo salón, tres dormitorios adicionales, un baño y una terraza, siguiendo la estructura vertical típica de las casas de pueblo.
La vivienda cuenta con calefacción por radiadores de agua caliente y chimenea de obra en el salón principal. Las carpinterías exteriores son de madera con contraventanas y doble acristalamiento, y las interiores de madera maciza. Los pavimentos son mayoritariamente de toba catalana, y en algunas estancias con parquet y microcemento. La cocina, abierta al salón, dispone de mobiliario de estilo rústico-contemporáneo con encimeras de piedra natural.
La casa se sitúa en el casco histórico de Pals, en un entorno consolidado de calles empedradas y tráfico muy restringido. El acceso es peatonal y cuenta con garaje propio en la planta de entrada, un valor añadido poco habitual en este tipo de viviendas. Desde las plantas superiores se obtienen vistas abiertas hacia el paisaje del Empordà, con servicios, núcleos cercanos y playas a poca distancia.
Una propiedad especialmente interesante para quien busca una casa de pueblo con carácter y espacios exteriores privados, incluida piscina, en una ubicación histórica donde este tipo de comodidades no son habituales, pensada para disfrutarla como segunda residencia o vivienda familiar.